11 octubre, 2026
Alarma en el comercio mundial: los rebeldes hutíes tomaron el estratégico estrecho de Bab el Mandeb

Los insurgentes conquistaron la isla de Perim y puertos clave en la costa occidental de Yemen, tomando el control absoluto del paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Por este corredor estratégico circula el 30% del tráfico global de contenedores y el 10% del petróleo.

Los rebeldes hutíes de Yemen asumieron el control total del estratégico estrecho de Bab el Mandeb, un punto neurálgico para el comercio marítimo internacional que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y el canal de Suez. La ofensiva militar culminó con la toma de la isla de Perim, la ciudad portuaria de Moca y los archipiélagos de Hanish, consolidando el dominio insurgente sobre la costa occidental del país. A pesar de que la organización prometió mantener la seguridad de la navegación, el hecho encendió las alarmas de la diplomacia global y de los mercados energéticos, donde la cotización del petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril.

El avance sobre el corredor marítimo representa un condicionante crítico para el abastecimiento global de mercancías y combustibles al conectar las rutas comerciales entre Asia y Europa. Las desviaciones preventivas de buques cargueros hacia la ruta del cabo de Buena Esperanza, en el sur de África, añaden al menos diez días de navegación adicional, lo que incrementa sensiblemente los costos logísticos, el precio de los seguros marítimos y el valor final de los fletes.

La situación geopolítica se agrava por el cerco sobre la península arábiga, dado que Bab el Mandeb funciona como la vía de acceso occidental al mar Rojo, mientras que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente paralizado por las acciones de Irán. Ante la imposibilidad de utilizar las rutas del Golfo, Arabia Saudita intentó canalizar sus exportaciones de crudo a través del mar Rojo, pero debió suspender parcialmente la operación de sus oleoductos tras sufrir ataques con drones atribuidos a milicias regionales.

En el plano humanitario, la intensificación de las acciones bélicas en el sudoeste yemení provocó el desplazamiento forzado de más de 46.000 personas, de acuerdo con relevamientos de la Organización Internacional para las Migraciones. Frente a este escenario, las Naciones Unidas hicieron un llamado de urgencia al Consejo de Seguridad para lograr una mediación diplomática que impida un deterioro mayor de la estabilidad regional.

La comunidad internacional mantiene el monitoreo sobre la zona marítima para evaluar el impacto económico en las cadenas globales de suministros y coordinar posibles respuestas de seguridad en el corredor.

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