Un día después del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la costa de Panamá, las autoridades locales presentaron un primer balance oficial de los daños. El evento sísmico dejó al menos 27 personas con heridas leves, aproximadamente 300 evacuados y más de 400 infraestructuras afectadas en nueve provincias del país, entre las que se encuentran viviendas, escuelas, hospitales, puentes y edificios públicos. Hasta el momento no se registran víctimas fatales ni personas desaparecidas.
El epicentro se ubicó en las cercanías de Tonosí, en el suroeste panameño, provocando situaciones de gravedad como el colapso parcial de la Gobernación de Penonomé y el derrumbe de una torre de la catedral de San Juan Bautista. Mientras se contabilizan más de 100 réplicas, el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) mantiene las labores de asistencia en zonas donde los deslizamientos y daños viales dejaron a cinco comunidades incomunicadas.
