El Partido Justicialista de Mendoza atraviesa una etapa de redefinición institucional marcada por la dificultad para consolidar consensos mayoritarios. Tras la acumulación de reveses electorales en el ámbito provincial y en medio de un escenario político nacional fragmentado, el peronismo local volvió a dejar en evidencia sus diferencias en un tenso Congreso partidario que concluyó sin acuerdos concretos sobre los puntos clave de su orden del día.
El plenario, desarrollado en las instalaciones del gremio UPCN en la Ciudad de Mendoza, tenía como propósito retomar la agenda que había quedado postergada en la reunión de agosto. El proyecto impulsado por la conducción oficialista —integrada por una alianza entre intendentes territoriales y dirigentes de amplia trayectoria— contemplaba la reforma de la Carta Orgánica para incluir la figura de la vicepresidencia en los concejos departamentales, además de fijar la nueva integración del Tribunal de Disciplina.
Sin embargo, por segunda vez consecutiva en un lapso de cuatro semanas, la conducción no alcanzó la mayoría de dos tercios de los votos de los congresales exigida por el estatuto, lo que impidió avanzar con las modificaciones propuestas y postergó la reorganización interna del espacio.
Visiones encontradas tras el plenario
Concluido el encuentro, referentes de los distintos sectores expresaron posturas contrapuestas respecto del resultado. Desde el sector oficialista, el legislador nacional Emir Félix minimizó la falta de resoluciones al atribuirla a dificultades organizativas, tales como demoras en el arribo de congresales y ausencias imprevistas de representantes del sur provincial. Asimismo, subrayó que las discrepancias forman parte de la dinámica política: «Los congresos son los lugares donde nosotros tenemos que discutir, pelearnos y marcar diferencias», argumentó ante la prensa, ratificando que el propósito de fondo sigue siendo el reordenamiento partidario con miras al calendario electoral previsto para fin de año.
En contraste, los sectores opositores manifestaron duras objeciones a la gestión de la conducción. A través de una declaración pública, la intendenta Flor Destéfanis cuestionó la estrategia de la conducción al considerar que se aplica «un método que viene achicando al partido» mediante esquemas de cargos que postergan el debate amplio y buscan «disciplinar a quienes deciden construir o impulsar candidaturas sin pedir permiso». Por su parte, referentes vinculados al kirchnerismo calificaron la jornada de «fracaso» institucional, remarcando la imposibilidad de la conducción para convalidar sus proyectos en dos plenarios sucesivos.
El trasfondo de esta disputa se remonta a los pasados comicios municipales, cuando agrupaciones del kirchnerismo y listas opositoras solicitaron la apertura de internas y, al no alcanzar un acuerdo con la conducción, optaron por competir mediante frentes locales en departamentos como Luján de Cuyo, Rivadavia y San Rafael. Dicha decisión derivó en sanciones disciplinarias a dirigentes y en la división de bloques en varios concejos deliberantes, marcando un antecedente que continúa condicionando la construcción de consensos en la estructura provincial.
